
Marciano Sánchez-Bayle, portavoz de la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), cree que ese clima de incertidumbre sobre la viabilidad del sistema es dañino, y que existe una corriente más interesada en empujar a la población a la privada que en mejorar la pública.
“Se está haciendo a la gente creer erróneamente que la sanidad públicafunciona peor y que ya no cubre cosas importantes”, afirma. Sostiene también que la resurrección del debate sobre aplicar un copago por visita o receta provoca que la población piense que compensa ir a la privada.
Pero hay que tener en cuenta que las pólizas tienen letra pequeña, como límites de acceso o de días de hospitalización.
En el sector privado sostienen que sus abonados hacen un “copago voluntario“.
La sanidad privada ha crecido también en beneficios. Las primas ingresadas por los seguros de salud alcanzaron en 2010 los 6.300 millones de euros.
Aproximadamente un 4,2% más que en 2009. Desde entonces, sin embargo, los datos recogidos de estadísticas analiza las cifras del 96% de las aseguradoras, estas muestran que el incremento sigue, pero no al ritmo ágil de ejercicios anteriores.
En 2007, por ejemplo, las primas ingresadas aumentaron un 9,8%. Este año, pronostican fuentes del sector, los beneficios también subirán.
Y eso es en buena parte debido a que las ofertas de las aseguradoras cada vez son más agresivas.
Un factor que, según Albert Jovell, presidente del Foro Español de Pacientes, organización que agrupa a más de mil asociaciones de toda España, también desempeña un papel determinante en el aumento del número de asegurados.
“Hay un gran número de ofertas distintas, algunas con un precio muy bajo, eso unido al clima generado por los recortes hace que la población no contemple prescindir de su seguro y que otros decidan cubrir su riesgo haciéndose uno”, observa.
Una póliza puede costar entre 35 y 70 euros aproximadamente al mes, en función del tipo.
Efectivamente, las ofertas se cuentan por decenas, aunque los precios varían mucho según el producto escogido, con o sin atención primaria, con una fórmula de reembolso de gastos, con lista cerrada o abierta de facultativos, el número de asegurados y su edad.
Un seguro básico para una persona de edad media, en el caso de los mayores suelen pagar precios más altos, puede oscilar entre los 35 y los 70 euros al mes, dependiendo de la compañía.
“Una póliza puede costar menos de lo que supone un almuerzo al mes”, dice Luis Miguel Ávalos, director del área de seguros generales de Unespa, la patronal de las aseguradoras, que incide no obstante en que la privada no quiere competir en precio con la pública.

Los españoles recurren cada vez más a la sanidad privada para garantizarse la asistencia médica.
Casi 10,5 millones de personas están ya aseguradas y la tendencia, incluso en plena crisis, va en alza.
El número de ciudadanos que contrataron una póliza ha aumentado este año un 1,6%, la tasa sería mayor si se contabilizasen, como se hacía hasta enero, pólizas pequeñas por servicios específicos.
Ese incremento no es puntual: en 2010, cuando la situación de las familiasya era complicada, subieron un 5,6%, según datos de ICEA, principal fuente del sector.
Esta tendencia se registra desde hace más de una década, auspiciada por el crecimiento, el envejecimiento de la población y el desarrollo de la calidad de vida.
El aumento de las empresas que deciden dar una cobertura sanitaria privada a sus trabajadores, y cierto temor de los ciudadanos a que los recortes repercutan en la calidad de la sanidad pública, hacen que las pólizas no decaigan, según los expertos.
Los españoles creen que el país tiene un buen sistema sanitario público. En el último barómetro de sanidad lo puntuaron con un 6,57 sobre 10 (en 2005 era de 6,14).
Sin embargo, es convincente que en estos tiempos de ajustes, también familiares, muchos decidan pagar por una prestación de la que ya disponen en el canal público.
Un bien que han financiado, además, con sus impuestos. Para Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización MédicaColegial, muchos lo hacen empujados por el fantasma de los recortes.
“La gente tiene miedo a quedarse desprotegida. El cierre de camas y las listas de espera hacen que quien se lo puede permitir esté yendo a la privada“, objeta.
El escenario que dibuja Sendín es el de las medidas de ajuste que han puesto en marcha muchas autonomías. Fórmulas que van desde la supresión de camas hospitalarias o la disminución de ambulancias hasta la decisión de no cubrir las bajas del personal sanitario.
En Cataluña, por ejemplo, donde los recortes están siendo muy severos, las listas de espera han aumentado un 30%.
“La gente tiene miedo a quedar desprotegida”, dice un experto.
Desde la sanidad privada admiten que la atmósfera generada por los recortes provoca que muchos ciudadanos se decanten por contratar una póliza.
“Algunos sectores están poniendo en duda la sostenibilidad del sistema sanitario público actual; y esto genera inquietud en la población, que ve cómo se recortan servicios y garantías que hasta ahora disfrutaban”, exhibe Ángel de Benito, vicepresidente del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) el cual agrupa a la mayoría del sector privado.
No obstante, De Benito cree que el hecho de que los seguros privados hayan resistido se explica también por otros factores. “Las pólizas continúan creciendo en calidad y prestaciones; a lo que se añade que médicos y hospitales luchan por mantener los precios”, expresa.

No faltan tampoco las propuestas relacionadas con la carrera profesional de los usuarios, en formato de póliza de accidentes. La Caja de Canarias ha ideado un seguro cuyo fin es cubrir los accidentes profesionales o extra profesionales que puedan sufrir sus suscriptores, como las lesiones corporales derivadas de una causa violenta, súbita, externa y ajena a la intencionalidad del asegurado, que causa invalidez o fallecimiento.
Los beneficiarios son el propio asegurado, los herederos legales o los beneficiarios designados. Se caracteriza porque el cliente puede elegir entre tres compañías para su contratación: Caser, Axa, y Vitalicio.
Las líneas básicas para la determinación de la prima de estos seguros se sustentan en el capital asegurado, la salud, la edad, la profesión y el sexo de quien contrata el seguro. La cobertura básica garantiza el pago del capital asegurado para cada uno de los riesgos cuando un accidente cause fallecimiento o invalidez permanente, mientras que entre las coberturas opcionales destacan las de asistencia sanitaria, renta mensual por fallecimiento o invalidez permanente, doble capital por accidente de circulación que ocasione fallecimiento o invalidez permanente o capital adicional por fallecimiento a consecuencia de atraco, secuestro o agresión, entre las más destacadas.
Tampoco faltan los clásicos seguros para el coche o la moto, aunque diseñados desde una representación acorde con la edad de sus destinatarios. “la Caixa” ha desarrollado la póliza “SegurCaixa Moto“, que incluye asistencia al vehículo desde el primer kilómetro, garantía de gestión de multas y de pérdida de puntos, libre elección de taller, defensa penal y reclamación de daños y la posibilidad de asegurarla a terceros con robo e incendio con franquicia.
La Caja de Ahorros de la Inmaculada propone con Reale Seguros Generales la suscripción del denominado “Segur CAI Moto”, destinado a los usuarios que dispongan de motocicleta o ciclomotor y que permite elegir entre dos modalidades de contratación: “Terceros Básico” y “Terceros Plus”.
Su principal aportación consiste en bonificaciones y condiciones especiales de pago de la prima anual. Otra de sus prestaciones más novedosas es que contempla asistencia en viaje, incluso, en vías no aptas.
Por lo que respecta a los seguros para coches, la oferta más sugerente proviene de Bankinter, que a través de su aseguradora Línea Directa ha incluido en su propuesta una póliza específica para jóvenes, bonificada en los casos en que no se conduzca entre las 00.00 y las 06.00 horas, además de no consumir alcohol en ninguna graduación. Si en tres años no se ha sufrido ningún accidente, también se aplica un descuento en la póliza contratada.

Bajo una misma inscripción se engloban propuestas aseguradoras originales, como una póliza para el peregrino, sin que falten otras menos innovadoras, pero muy ajustadas a sus destinatarios, como los seguros para practicar esquí, cubrir excursiones o viajes al extranjero por motivos educativos.
Del mismo modo están incluidas las tradicionales para la conducción de motos o coches. Las coberturas son específicas para el desarrollo de actividades propias de los jóvenes.
Caja España dispone de una póliza para practicar esquí en cualquier estación del mundo, con cobertura de asistencia médica y repatriación, gastos derivados de ambas, como desplazamientos y hotel del acompañante en determinados casos de hospitalización, pérdida de forfaits y clases de esquí por repatriación y garantía de pérdida de equipajes y asistencia legal en viaje.
De equivalentes características es la propuesta de la Kutxa, al aportar una póliza de esquí y snowboard contratada con Mapfre Asistencia. En caso de accidente o enfermedad del asegurado, la compañía se hará cargo de los gastos de hospitalización, intervenciones quirúrgicas, honorarios médicos, gastos de enfermería y productos farmacéuticos prescritos por el facultativo hasta su retorno al lugar de residencia habitual. Este seguro se puede contratar desde 55 euros.
Respecto a los viajes, la oferta se centra en los más habituales que realizan los jóvenes, en especial, los contratados por estudiantes. El Banco Popular propone un seguro de asistencia en viajes “Mondial”, que garantiza la cobertura de los problemas que pueden surgir durante sus desplazamientos, tanto en España como en el resto del mundo. Dentro de las modalidades que se pueden seleccionar, la póliza “Class Estudiantes” es un seguro temporal de asistencia para períodos prolongados de permanencia fuera de España. Puede suscribirse por 6, 9 o 12 meses.
La Caja de Ahorros del Mediterráneo ofrece a sus clientes, en colaboración con la Compañía Europea de Seguros, la posibilidad de contratar su póliza de asistencia en viaje. Los viajeros pueden cubrir los riesgos derivados de la pérdida de equipaje o extravío de las maletas en aeropuertos, asistencia médico-sanitaria, gastos a consecuencia de demoras o exceso de pasajeros en los vuelos, robo de maletas, equipos fotográficos, billetes de vuelta, entre otras contingencias, así como indemnizaciones por fallecimiento o invalidez.
Por su parte, Caja Madrid y Mapfre han lanzado al mercado un seguro para excursión que cubre el transporte, repatriación sanitaria y asistencia en viaje. Su aportación más innovadora es la indemnización por pérdidas de clases de hasta 600 euros.
Más llamativo es el “Seguro Peregrino“, una póliza gratuita de accidentes para todas las personas que peregrinen a Santiago de Compostela. Asimismo, ser peregrino tiene una nueva recompensa, ya que al enseñar la credencial en el momento de la contratación de un seguro personal y de vivienda, se obtiene un 65% de descuento progresivo durante tres años: el 30% el primer año, el 20% el segundo y el restante 15%, durante el tercer ejercicio.

A través de bancos y cajas de ahorro, se pueden contratar pólizas que cubren las casualidades más demandadas por los menores de 30 años
Los seguros diseñados para jóvenes se consienten de una forma más cómoda y rápida que el resto de pólizas, ya que pueden formalizarse a través del propio banco o caja de ahorros o de forma on line.
No obstante, esta oferta no es tan amplia como en el caso de las compañías de seguros. La propuesta se caracteriza por productos muy puntuales, que incluyen de forma aislada nuevas coberturas, como pólizas para peregrinos, excursionistas, conductores o estudiantes.
Hay seguros para todos los gustos en los cuales se puede contratar de forma familiar o individual, ya sea para cubrir los contratiempos de salud, proteger el hogar o a la mascota. El sector de los seguros se renueva de manera continua y, en los últimos años, se han diseñado nuevas fórmulas que tienen como destinatarios a los jóvenes. Son productos muy específicos que intentan dar respuesta a sus necesidades.
Para ello, aseguran tanto sus aficiones como actividades profesionales. Excursiones, viajes de estudios al extranjero o conducción de motos y coches son una muestra.
Otra singularidad que aporta esta oferta es que viene de la mano de los bancos y cajas de ahorro, que han desarrollado productos de estas características en colaboración con las principales aseguradoras.
Este hecho hace que se pueda consentir alguna de estas propuestas desde la propia entidad financiera donde se tenga contratado el crédito, hipoteca, depósito o cuenta de valores, sin necesidad de acudir a la compañía de seguros.
Si se prefiere, se pueden contratar on line, sin transportarse hasta las oficinas de la aseguradora. La oferta cubre la mayoría de las demandas que plantean los jóvenes, con coberturas personalizadas según su situación, aunque es inferior a la de cualquier compañía de seguros.
En éstas, el trato personalizado permite diseñar una póliza a la medida del usuario, así como un listado de productos que puede abarcar de manera más completa las contingencias de este grupo.
Pólizas exclusivas para mujeres
Una de las mayores novedades que ha generado el sector asegurador son las pólizas destinadas en exclusiva a las mujeres, con coberturas específicas para ellas. Es el caso de la entidad balear Sa Nostra, que ha diseñado el “Tar Dona”, un producto que combina las garantías de un seguro de vida con una cobertura de cirugía estética reparadora.
Es una póliza cuyo objeto es la cobertura de riesgo de fallecimiento por cualquier causa y en cualquier lugar, junto con una cobertura de invalidez absoluta y permanente, y otra especial de cirugía estética.
En caso de accidente, cáncer de piel o cáncer de mama, se reembolsarán los gastos de cirugía hasta el límite del capital asegurado o, de forma alternativa, el pago del capital asegurado por esta garantía en caso de diagnóstico de carcinoma de la mama que precise de intervención quirúrgica. El capital asegurado ante el fallecimiento oscila entre 6.000 y 360.000 euros.

Al margen de bancos y cajas de ahorro, algunas compañías aseguradoras también comercializan estos productos:
Mapfre cuenta con un plan integral para trabajadores autónomos que trabajen por cuenta propia, con el que compensar los ingresos que se dejan de percibir en caso de baja laboral. También puede contratarse para asegurar las bajas por accidente o enfermedad de los empleados, con el fin de aminorar gastos, percibiendo el autónomo una indemnización durante el tiempo que permanezcan sin trabajar.
Al mismo tiempo, con el “Plan Integral Autónomos”, se puede disfrutar de la contratación opcional de cobertura médica, así como de la garantía de “Hospitalización por cualquier causa”. Incluyen una indemnización diaria de 24,17 euros que puede ampliarse a 48,35 euros, desde el primer día.
Además, el titular de la póliza recibirá una indemnización complementaria, si la baja se produce como consecuencia de accidente y su duración es superior a 30 días.
Otra propuesta se presenta bajo el formato del seguro “365 Autónomos”, que se distingue por ofrecer dos pólizas en una.
Por un lado, la de accidentes, con una indemnización inicial más una renta mensual durante 10 años en caso de fallecimiento o incapacidad total. Y por otro, una póliza de enfermedad, con gastos sanitarios ilimitados. En los casos de incapacidad profesional absoluta se pagará una indemnización inicial de 45.000 euros y una renta mensual de 600 ó 1.200 euros durante diez años; en los casos de invalidez permanente la indemnización será de 30.000 euros.
Clickseguros: ofrece un seguro de accidentes para autónomos que en realidad son dos en uno: el de accidentes y el de enfermedad. Contempla una cobertura por incapacidad profesional absoluta, para cualquier actividad profesional, de 45.000 euros más una renta mensual de 10 años, con un 5% de revalorización anual, hasta alcanzar los 30.000 euros.
Lagun Aro: presenta a los autónomos un seguro de accidente que cubre el fallecimiento por esta causa, la invalidez permanente y temporal, o la incapacidad total o absoluta. En este caso, es el propio titular quien puede elegir el importe del capital.
En cuanto a las coberturas opcionales
Los trabajadores autónomos pueden contratar como coberturas opcionales al “Seguro de Baja Laboral“, que contiene:
Hospitalización por cualquier causa: el titular de la póliza recibirá una cantidad adicional si, en caso de enfermedad o accidente, fuese ingresado en un hospital durante un mínimo de 24 horas.
Cese de actividad: si el asegurado trabaja por cuenta propia y se encuentra cotizando en el régimen de autónomos de la Seguridad Social, Mutualidad, Montepío o Institución análoga que la legislación determine, tendrá garantizada una indemnización mensual por cese involuntario de su actividad.

Los seguros para trabajadores autónomos ofrecen prestaciones diferentes según la entidad bancaria o aseguradora con la que se contraten. No se puede hablar de un único plan ni un único precio, pero sí hay algunas cuestiones comunes a tener en cuenta, ya que no todos los trabajadores por cuenta propia son asegurables.
En expresiones generales dichas cuestiones son:
La edad mínima para contratar una póliza suele rondar los 16 ó 18 años, y la máxima, los 60.
Quienes no tengan una remuneración oficial o residan fuera de España no podrán asegurarse, igual que las mujeres embarazadas en muchos casos.
Realizar deportes de alto riesgo, trabajar en actividades peligrosas, padecer enfermedades o sufrir sobrepeso son motivos suficientes para que la entidad aseguradora cobre un “plus” o sobreprima a la cuota habitual.
Teniendo en cuenta estas justificaciones, los trabajadores autónomos que deseen contratar un seguro pueden escoger el de la entidad financiera que mejor se adapte a sus necesidades concretas, aunque la oferta aún es insuficiente como por ejemplo:
Bankinter: Ofrece el “Seguro por Incapacidad Temporal Total“, que permite a su titular mantener sus ingresos durante el tiempo que permanezca imposibilitado para realizar su actividad profesional.
Con este seguro anual renovable, es el titular quien decide la renta diaria que desea percibir, y si quiere o no franquicia. Atendiendo a su edad, se establecerá la prima, que podrá pagarse anualmente o de forma fraccionada. Igualmente, quien contrate este seguro podrá beneficiarse de dos garantías, la de incapacidad temporal total y la de hospitalización por cualquier causa.
Caja de Ahorros de la Inmaculada: ofrece el denominado “Segur CAI Baja Laboral”, una póliza que suministra ingresos diarios por incapacidad temporal. La entidad aragonesa contempla que la incapacidad temporal puede producirse como consecuencia de accidente o enfermedad.
Como novedad, en la cobertura incluye el parto, aunque no sea una enfermedad. Además de las bajas por enfermedad, incluye la cobertura de accidentes producidos tanto en el desarrollo de la actividad profesional como en actividades de la vida privada. No incluye el pago de una sobreprima por conducción de ciclomotor o motocicleta, ni por practicar como aficionado el esquí, que en otras compañías sí se aplica.
Caja Madrid: tiene a disposición de sus clientes el “Seguro de Baja Laboral“, que permite compensar, desde el primer día, los ingresos que dejaría de percibir el trabajador durante el período que permanezca de baja, siempre que ésta supere los tres días consecutivos.
Las primas son muy reducidas, con independencia de la edad de contratación, y contempla la posibilidad de fraccionamiento de pago sin recargo alguno. Para los autónomos en régimen de estimación, de forma adicional al “Seguro de Baja Laboral” se ofrece la póliza de enfermedad Caja Salud Familiar o Caja Salud Oro.
Caja de Ahorros del Mediterráneo: promete una póliza de vida especialmente diseñada para los autónomos que garantiza el pago a los beneficiarios de los capitales asegurados por el titular.
Entre las garantías que ofrece destacan el fallecimiento natural, fallecimiento por accidente, e invalidez absoluta y permanente por cualquier causa. Para que los menores de 45 años puedan contratar seguros superiores a 200.000 euros, y de 150.000 euros a partir de 46 años, se deberá pasar un reconocimiento médico totalmente gratuito.
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